jueves, 23 de febrero de 2017

YO NO HE MUERTO EN MÉXICO (III)


UN POCO DE LEYENDA NEGRA


“Entre otras matanzas hicieron ésta en una ciudad grande de más de treinta mil vecinos, que se llama Cholula; que saliendo a recebir todos los señores de la tierra y comarca, y primero todos los sacerdotes con el sacerdote mayor, a los cristianos en procesión y con grande acatamiento y reverencia, y llevándolos en medio a aposentar a la ciudad y a las casas de aposentos del señor o señores della principales, acordaron los españoles de hacer allí una matanza o castigo (como ellos dicen) para poner y sembrar su temor y braveza en todos los rincones de aquellas tierras. Porque siempre fue ésta su determinación en todas las tierras que los españoles han entrado, (conviene a saber), hacer una cruel y señalada matanza, porque tiemblen dellos aquellas ovejas mansas. Así que enviaron para esto primero a llamar todos los señores y nobles de la ciudad y de todos los lugares a ella subjetos, con el señor principal. Y así como venían y entraban a hablar al capitán de los españoles, luego eran presos sin que nadie los sintiese, que pudiese llevar las nuevas. Habíanle pedido cinco o seis mil indios que les llevasen las cargas; vinieron todos luego y métenlos en el patio de las casas. Ver a estos indios cuando se aparejan para llevar las cargas de los españoles es llevar dellos una gran compasión y lástima, porque vienen desnudos en cueros, solamente cubiertas sus vergüenzas y unas redecillas en el hombro con su pobre comida; pónense todos en cuclillas, como unos corderos muy mansos. Todos ayuntados y juntos en el patio con otras gentes que a vueltas estaban, pónense a las puertas del patio españoles armados que guardasen, y todos los demás echan mano a sus espadas y meten a espada y a lanzadas todas aquellas ovejas, que uno ni ninguno pudo escaparse que no fuese trucidado. A cabo de dos o tres días salían muchos indios vivos llenos de sangre, que se habían escondido y amparado debajo de los muertos (como eran tantos); iban llorando ante los españoles pidiendo misericordia, que no los matasen. De los cuales ninguna misericordia ni compasión hubieron, antes así como salían los hacían pedazos. A todos los señores, que eran más de ciento y que tenían atados, mandó el capitán quemar y sacar vivos en palos hincados en tierra”.
Fray Bartolomé de las Las Casas, Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Según Ramón Menéndez Pidal, insigne maestro de eso que llaman hispanismo, Las Casas no era más que un pobre paranoico.
Qué poco sabemos los españoles de América.



Y ME FUI A MÉXICO, EFECTIVAMENTE


Me fui como tantos europeos miembros de ONGs, sí, sólo que mi ONG se llamaría Nihilistas sin Fronteras y sería más bien un lobby de esos que presionan para defender sus intereses. Me fui a Cholula a procrastinar, pero a lo grande, con plenitud y método, sin otra urgencia que mi propio declive. Me fui a esperar que pasara Algo: la liberación de una Furia, el asomo de una Tragedia, el advenimiento de un Crimen con Castigo, o simplemente a tocar algún extremo, aunque ese fuera el de la decepción suprema y sin paliativos, que es otra forma, aunque en negativo, de la plenitud. 

2 comentarios:

  1. Yo también vine a México para vivir una antiepifanía. Leo con gusto tu blog y este inicio de novela con una paradójica sensación: me siento casi literalmente identificado con el personaje y, al mismo tiempo, me siento su antítesis exacta.

    Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Yo sigo en México. Quedé atrapado. Un abrazo desde Mty!

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    1. Me da la impresión de que tu identificación con el personaje irá disminuyendo con el paso de las entradas... Un abrazo!

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